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Señor de mi deseo - Nicole Jordan
Críticas
Escrito por MaryJane   
Lunes, 20 de Mayo de 2013 11:26

Señor de mi deseo - Nicole Jordan

 

Sinopsis

 

Alysson Vickery abandona su acomodada vida en Francia para reunirse con su prometido en un Argel devastado por la guerra. Allí coincidirá con Nicholas Sterling, un líder bereber conocido como Jafar el-Saleh.

 

Impulsado por su sed de venganza contra el futuro marido de Alysson, Nicholas secuestra a la joven y la esconde en una tierra virgen y exótica. Por su parte, ella no puede evitar sentirse furiosa con él, pero tampoco se ve capaz de resistirse a los sentimientos que le despierta. Para poner punto y final a esta situación, Alysson inicia una temeraria huida hacia el desierto, de la que sólo él podrá rescatarla.

 

 

Valoración

 

Esta es una clásica historia de venganzas que se rige por la ley de Iñigo Montoya: «Hola, soy Iñigo Montoya. Tú mataste a mi padre, prepárate a morir». Es decir, que el protagonista tiene una deuda de sangre con su familia y con su pueblo, y debe vengar la muerte de sus padres con el descendiente del asesino. Es la historia de una antigua venganza en la que Alysson es el cebo para llevarla a cabo, y Jafar acabará dividido entre el amor y el honor.

 

La ambientación me ha gustado bastante. Las descripciones de Argelia y el desierto están bastante conseguidas, y es poco frecuente que Nicole Jordan nos transporte lejos de Londres. Un cambio de aires siempre es apetecible. La descripción de la cultura y las costumbres de los bereber también están bien narradas, resultan interesantes sin ser pesadas. La ambientación es uno de los factores más interesantes de esta novela.

 

Alysson es una joven sedienta de aventuras llenas de pasión y emoción. Esto puede parecer algo insólito, pero las mujeres viajeras han existido siempre, no son algo inaudito en la época. Sí lo es que haya cazado tigres en la India. Alysson es una joven alocada pero no excéntrica, algo impulsiva en algunos momentos, pero gracias a su mente abierta y su buen corazón resulta simpática. Me gusta la relación que tiene con sus tíos, aunque es una lástima que ellos no aparezcan más, sobre todo al ver cómo al principio creía que no la querían y que con el tiempo se ha ganado su amor incondicional. Y todo gracias al consejo de un extraño que conoció brevemente a los trece años. Sus tíos son su adorada familia, pero siempre se ha sentido rechazada por la nobleza por no tener sangre azul, le costaba dilucidar si la gente la quería por si misma o por su fortuna. Por ello ha tenido más de un desengaño y la opinión de la sociedad acabó por no interesarle.

 

En Inglaterra era Nicholas y en Argelia es Jafar, siempre ha intentado obviar su herencia inglesa a pesar de haberse educado y vivido durante diez años en Londres. Anhelaba volver a la tierra que consideraba su hogar. Pero Jafar es más europeo de lo que quiere reconocer; su comportamiento, su actitud, sus modales así lo demuestran. Le gustan las mujeres con carácter, no tiene harén ni concubinas, tampoco permite los esclavos en su tribu. Pero tiene el mismo problema que Alysson: no encuentra un lugar al que pertenecer. En Inglaterra lo encuentran demasiado oriental; en Argelia, demasiado occidental. Vive entre dos mundos sin pertenecer por completo a ninguno, por eso se ha esforzado tanto en completar su venganza y ocupar su lugar como líder a base de valor. Parece que Alysson es muy diferente a él, pero los dos tienen una conexión que nació cuando un joven desconocido consoló a una niña con la que se sentía identificado. Jafar no quiere que ella sufra pero hay demasiado en juego, por eso intenta tratarla lo mejor posible, como trataría a una dama inglesa.

 

Como en la mayoría de las historias de amor con secuestros, la relación de los protagonistas tiene una cierta tendencia hacia el «Síndrome de Estocolmo», pero aquí no es tan marcada como en otras al existir un motivo. Su primer encuentro, siete años antes, y el segundo, antes del secuestro, hace que Alysson se plantee dudas sobre las razones que tiene Jafar para actuar así, y el haberle conocido antes le impide odiarle con frialdad. El deseo está presente la mayor parte del tiempo, pero el paso del odio de Alysson al amor por parte de ambos no es demasiado brusco. Se enamoran de la persona con la que se ven obligados a convivir, no sólo se dejan llevar por la lujuria, y los sentimientos de los dos protagonistas están bien descritos para comprenderles aunque no se esté de acuerdo con algunas decisiones. Las novelas de Nicole Jordan normalmente están caracterizadas por un, a menudo, exceso de escenas de cama; pero éste no es el caso, en ese sentido es una historia más contenida pero siempre marcada por la sensualidad.

 

Hay varios personajes secundarios que me han gustado: Mahmoud, el pequeño y arisco criado de Jafar; Chand, el fiel criado indio de Alysson; sus tíos, a los que me hubiera gustado ver en más escenas, sobre todo Oliver habría dado mucho juego. Y es muy importante el personaje de Gervase, decisivo hasta el final, está casi comprometido con Alysson y es de él de quien Jafar quiere vengarse... a través de ella.

 

El final se hace un poco largo, aunque no pesado. Pero es un final bastante romántico en el que se dicen cosas que no se habían atrevido a decir, si lo hubieran hecho habrían llegado al mismo desenlace antes. Y el epílogo es una culminación tierna de la historia, pues nos da a conocer cómo han logrado hacer convivir dos mundos distintos.

 

Es una novela entretenida, con una historia de amor bonita y un ambiente distinto al de Londres. Es una historia que he disfrutado, con unos protagonistas que me han gustado, entre ellos hay una química que no sólo se basa en la lujuria y tienen algunas escenas emotivas. Siempre tengo mis reservas con las novelas de jeques, consecuencia de la traumática lectura de La novia cautiva de Johanna Lindsey y su bipolar Phillip Caxton, pero esta novela me ha gustado mucho más en todos los sentidos, y su protagonista también.