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| Romeo, Romeo - Robin Kaye |
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| Críticas |
| Escrito por DeDanna |
| Martes, 22 de Noviembre de 2011 19:47 |
Romeo, Romeo - Robin Kaye
A Rosalie Ronaldi solo le preocupa su carrera. Sobrevive a base de martinis y comida basura, tira los zapatos bajo la mesa del comedor, cuelga sus sujetadores de la barra de la cortina del baño y deja tirada la ropa sobre sillas y sofás...
Nick Romeo es la fantasía de cualquier mujer; alto, moreno, tremendamente guapo, rico, buen amante y lo mejor de todo: le gusta cocinar y es extremadamente pulcro. Posee tal sentido del orden y la limpieza que choca con el desastre que es ella en labores domésticas...
Él dice que quiere una mujer independiente, pero cuando se topa con Rosalie, todo lo que quiere es cuidar de ella. ¿Cuál es el problema entonces? Pues un cambio de identidad, un robo ocultado cuando era menor de edad y una gran y curiosa familia italiana más que entrometida para su tranquilidad.
Valoración
Empecé "Romeo, Romeo" una noche a las dos de la mañana, con toda la intención de leer un par de párrafos para hacerme una idea de lo que iba a encontrarme al día siguiente... Y me dieron las cinco y pico riéndome entre dientes. Es cierto que yo soy nocturna, pero la novela, a pesar de su sencillez, me entretuvo y me empujó a seguir leyendo.
La historia es simple y se resume de la forma más típica posible: chico y chica se encuentran, chico y chica son dos testarudos independientes empeñados en no tener relaciones serias y chico y chica pasan páginas y más páginas sometiéndose a los dictados de su propia cabezonería. Pero ¿para qué más? No se necesita mucho más que una historia sencilla cuando la autora maneja con facilidad y humor a dos arquetipos tan entretenidos como son Rosalie y Nick.
Narrada con un estilo ágil que este tipo de literatura necesita como el aire, y que no siempre se consigue, Romeo, Romeo nos presenta un divertidísimo universo de familia italiana tradicional, con una pariente medio bruja, una madre que considera su máximo objetivo en la vida conseguir que sus hijas contraigan matrimonio, y un padre en plena crisis de la mediana edad. A eso le añadimos a una Rosalie centrada en su carrera y decidida a esquivar todos los planes matrimoniales de su madre, a un Nick que es el arquetipo de hombre hecho a sí mismo, sencillo aunque asquerosamente rico y que huye del compromiso. Y, por supuesto, con un pasado de chico malo y difícil con —casualidad— el hermano de la protagonista, lo que añade más sal al enredo y a los conflictos de Nick; lo aderezamos con una neumonía inoportuna, un perro sobreprotector, una amiga más protectora todavía y un hermano —que no hace falta describir como protector, porque es el prototipo de hermano de familia italiana—; lo marinamos con un par de ex a cada cual más particular; lo horneamos con una historia de fondo un tanto surrealista y apenas tratada, que sirve únicamente de base para poner más trabas en lo que verdaderamente interesa, que es la relación de los protagonistas, una relación en que los dos se atienen a unas reglas que nadie sabe quién ha impuesto, que ninguno quiere cumplir y que se interponen entre ellos con la misma decisión con la que lo hace el perro. O la amiga; y finalmente lo presentamos como una novela divertida, intrascendente, perfecta para pasar una lluviosa tarde de domingo envuelta en una manta y con un cacao caliente en las manos, en que los diálogos ingeniosos, los enredos absurdos y la surrealista familia de la protagonista siempre consiguen dibujarnos una sonrisa en la cara. O una carcajada, en ocasiones.
La autora parece tener un objetivo claro con el libro: entretener. Y lo consigue con creces, lo que para mí es más que suficiente. No es una historia compleja, con grandes conflictos internos, dramas irresueltos o pulidas tramas de fondo. No es complicada, no es difícil, no es densa ni trabajada. Pero funciona y funciona bien, así que no me cuesta recomendarla para pasar un rato entretenido, si lo que se busca es sonreír un rato y no ponerse a analizar cómo es posible que se mantenga la relación entre los protagonistas entre ciertas mentiras inmensas que, racionalmente, es imposible que no salgan a la luz.
Para terminar, un único apunte de mi talibana interior: la traducción es terrible en algunas partes. Sé que el trabajo de traductor es duro y está mal pagado, pero la autora y la novela no tienen la culpa y no merecen alguna frase que me encontré por ahí, y que necesité de tres lecturas para comprender exactamente lo que quería decir. Es cierto que yo soy una maniática y que habrá a quien no le moleste tanto, así que esto no debería haceros renunciar a su lectura, pero no podía resistirme a comentarlo. Son cosas que me fastidian, francamente. |



